Un correo electrónico común se parece más a una postal que a una carta sellada: pasa por varios servidores en su camino y, si no hay cifrado, podría leerse en alguno. Entender qué protege cada capa le ayuda a decidir qué enviar y cómo.
Cifrado en tránsito: TLS
Cuando su programa de correo y los servidores usan TLS (el mismo cifrado del candado de los sitios web), el mensaje viaja cifrado entre cada salto. Hoy la mayoría de los proveedores lo usan, y por eso conviene que su correo esté configurado con SSL/TLS.
- Protege contra: espionaje en la red (por ejemplo, un wifi público).
- No protege: que el mensaje quede guardado sin cifrar en los servidores, que el proveedor lo vea o que el destinatario lo reenvíe.
- Entre servidores, el cifrado depende de que ambos lo acepten; no siempre está garantizado.
Cifrado de extremo a extremo
Con S/MIME o PGP, solo el remitente y el destinatario pueden leer el contenido. Es el nivel más alto, aunque requiere que ambos configuren certificados o llaves. Se usa en sectores con información muy delicada.
Alternativas prácticas para datos sensibles
- No envíe contraseñas ni datos bancarios completos por correo.
- Comparta archivos con enlaces protegidos con clave y vencimiento.
- Envíe la clave por otro canal (por ejemplo, una llamada).
- Use un archivo comprimido con contraseña si no hay otra opción.
- Elimine los adjuntos sensibles cuando ya no hagan falta.
Buenas prácticas generales
- Verifique siempre que el destinatario sea el correcto antes de enviar.
- Evite redes wifi públicas sin protección.
- Active la verificación en dos pasos en su cuenta.
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